Formación de Auroras

 

 

La aurora boreal se produce cuando las partículas cargadas por el Sol chocan contra la atmósfera de la Tierra y nuestro campo magnético las dirige hacia los polos. Esto es lo que nos cuentan.

 

Pero entonces, ¿por qué se producen esas auroras tan grandes en Neptuno y en Urano? Estos son planetas muy alejados del Sol. ¿Será que llegan multitud de partículas del Sol hasta estos planetas tan alejados también?

 

¿Y la gente no sospecha que las auroras boreales pueden deberse a otras causas, a algo que nos quieren ocultar quienes controlan la granja humana? Los que controlan manejan también el dinero, dónde llega y donde no llega, a quienes se beneficia y a quienes se les deja sin recursos.

 

Corrientemente se deja sin recursos e incluso se abate a quienes dicen la verdad, pues la verdad es lo que más le duele a quienes se vienen aprovechando de nosotros desde hace muchos milenios. Esta gente siempre nos dominó a través de mantenernos ignorantes e incluso con creencias equivocadas, y esto con la llamada "ciencia" que ellos controlan también muy de cerca, se nos mantiene en la ignorancia y con creencias equivocadas sin que la mayoría de nosotros lo sospeche.

 

Todo en el Universo tiene forma toroidal. Los planetas formados naturalmente tienen forma toroidal también. El agujero del toroide en los planetas es muy pequeño con respecto al diámetro del planeta del que se trate. Los planetas son huecos y en su interior existe una bola de plasma que da luz ininterrumpidamente, por lo que en el interior de los planetas no existe la noche. Siempre la "ciencia" nos mintió y con la mentira que nos endosaron que dice que los planetas son macizos lo que pretenden es que no sepamos que el interior de los planetas es el habitáculo natural para el desarrollo de civilizaciones. Habitar la superficie externa de un planeta, como en la Tierra, no es muy usual, pues las condiciones de habitabilidad son duras, por lo que es fácil que  las civilizaciones de superficie externa sean más sufrientes, temerosas de los fenómenos naturales, intolerantes, beligerantes, etc.

 

La verdad es que por los agujeros polares de los planetas, incluso de los más alejados de su estrella, salen emanaciones procedentes de su Sol Central, la bola de plasma de su interior y esas emanaciones son las que dan lugar a las auroras boreales.

 

El Sol Central de la Tierra tiene alrededor de 500 Km de diámetro y es un sol amarillento.

 

Por supuesto, la “ciencia” controlada por los controladores nos entrega imágenes de los planetas retocadas, de forma que nunca nos demos cuenta de que en sus polos los planetas presentan una depresión, que con frecuencia los polos están bañados por una luz potente y que existe un agujero en cada polo. En la Tierra los agujeros polares son de unos 2.200 Km de diámetro y la depresión no es muy fuerte (tiene unos 500 Km de radio).

 

Realmente las auroras se forman debido a la luz procedente del Sol Interno de un planeta que sale por sus cavidades polares y a partículas procedentes de ese Sol Interno interaccionando con el exterior en las zonas ionizadas que rodean a los planetas.


 

Formación de auroras

 

Aurora Boreal en la Tierra

 

Aurora en Júpiter

 

Aurora en Saturno

 

Aurora en Urano

 

Aurora en Neptuno

 

Tal como decía, las agencias espaciales de nuestros controladores retocan las imágenes que nos llegan a fin de que no nos demos cuenta de cómo son realmente los planetas, pues ellos cuidan con mucho recelo que no sospechemos que dentro de los planetas es donde están las condiciones óptimas para la vida

 
 
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Luces del Norte
 
 
 

LAS MISTERIOSAS LUCES DEL NORTE

 

Durante siglos también, y a pesar de las negativas oficiales sobre la existencia de "extraños fenómenos que ocurren en los polos" —extraños por cuanto no se ajustan a la actual teoría sostenida—, uno que ha llamado poderosamente la atención es el de las llamadas "Luces del Norte".

 

Libros enteros se han escrito tratando de explicar este fenómeno que ha sido observado desde la más remota antigüedad y que se manifiesta por medio de la aparición, cerca de las latitudes boreales, de grandes cortinas de luz cambiante de diferentes formas, tamaños y colores. La proximidad del Norte de Asia y Europa (ambos continentes muy poblados) a la región boreal, así como la existencia de los esquimales y lapones en esas zonas, ayudaron a incrementar el número de observadores y de observaciones, conjeturándose muchas hipótesis sobre cuál podría ser la causa de dicho fenómeno.

 

No fue sino hasta fecha reciente que se comprobó que el mismo extraño fenómeno ocurría a inmediaciones del polo Sur, pues por estar el continente Antártico desierto, las observaciones eran muy escasas.

 

El término "luces del Norte" fue por consiguiente abandonado y en su lugar se empezó a usar el de "Auroras": "Boreal" para el Norte y "Austral", para el Sur. La gran mayoría de las hipótesis respecto a la causa de las Auroras se derrumbaron por entonces y las restantes fueron revisadas en 1958 a raíz del descubrimiento del llamado "Cinturón de Van-Allen", al que aludimos anteriormente, Cinturón que hoy se considera parte de la Magnetósfera.

 

Se atribuyó a dicho fenómeno magnético ser la causa de las Auroras, cuando cierta actividad solar se acrecentaba y el flujo del viento solar chocaba con el campo magnético terrestre. Esta teoría no ha llegado a satisfacer plenamente como explicación del fenómeno, pues a poco se comprobó que las Auroras se manifestaban independientemente del incremento o decremento de las descargas magnéticas.

 

Finalmente y a raíz de los datos obtenidos durante el Año Geofísico Internacional, acerca de las Auroras y su relación Tierra—Sol ellos han producido más preguntas que las que han sido contestadas.

 

Exponemos a continuación la explicación de las Auroras basada en la existencia de las aberturas polares y el Sol central interno.

 

Siendo, según hemos expuesto anteriormente, el diámetro de las aberturas polares, de aproximadamente 2,000 kms., y estando sus bordes cubiertos por una capa atmosférica que la circunda con un espesor de 6 km. aproximadamente, sucede que cuando las nubes, que generalmente son muy cargadas, se disipan ocasionalmente, permiten que el cono de luz proveniente del Sol interno traspase el borde de la abertura, proyectándose en las altas capas estratosféricas (cuya altitud alcanza hasta 80 kms.), como en una pantalla cuyo material fuera de una densidad variable. Estas nubosidades cambiantes y más o menos refractantes descomponen la luz del Sol interno (que es luz de igual naturaleza que la del Sol exterior troposférico, que conocemos), en cientos de matices de diversos colores y gran variedad deformas, mostrando tres patrones característicos:

 

a) Se presentan únicamente cerca de los polos.

b) Se mapifiestan frecuentemente como cortinas verticales, de formas y colores

cambiantes.

c) Son visibles únicamente de noche.

 

Estas tres características de las Auroras, además de todo aquello que identifica el

fenómeno, se explica en la figura que se presenta:

 

El observador sólo aprecia una cara o faceta del fenómeno integral: Un tronco_cono de luz (oscuro en su centro), que tiene su causa en el Sol interno.

 

La aurora es en realidad un tronco-cono de luz, oscuro en su centro,que tiene su causa en los rayos del sol interno proyectándose a través de un aro de nubes N – N’.

 

Fascinado por el misterio que envuelve este fenómeno y tratando de desentrañarlo, en época muy reciente, un astrónomo japonés se dedicó a unir fotografías de observaciones aisladas de Auroras y luego de obtener muchas, estudiarlas en conjunto. Se sorprendió al comprobar que juntándolas adquirían una forma circular y publicó la conclusión de estos trabajos en diarios y revistas.

 

En 1981, el satélite norteamericano "Explorer" fotografió una Aurora boreal, desde una distancia de 14,000 millas (22,000 kms) de altura, a inmediaciones del polo Norte de la Tierra.

 

Al publicarse dicha foto se confirmó la aseveración hecha anteriormente por el astrónomo Japonés y además sumó una nueva prueba —sin proponérselo— a la existencia de las aberturas polares, desde que se aprecia claramente en ella gran parte del borde de la abertura polar y el reflejo de la luz del Sol interior en la superficie cóncava de nuestro globo, la que muestra una forma elíptica, como corresponde a un círculo observado en perspectiva. Algunos escépticos intentaron interpretar la zona de luz como el perímetro del globo terrestre, pero una esfera no puede verse jamás como un elipsoide, aparte que en tal caso la "Aurora" estaría cubriendo media Tierra cuando sabemos que sólo son visibles a inmediaciones de los polos.

 

LA TIERRA ES HUECA - Eduardo Elías