Los malos de la película

 

  Los malos de nuestra película son unas gentes conocidas como el “Cabal” o la “Cábala”; son gentes jázaras la mayoría de ellos; los jázaros proceden de la antigua nación denominada Khazaria, situada entre el Mar Negro y el Mar Caspio. Las gentes de esta nación eran tan perversas que las naciones de los alrededores decidieron expulsarles hacia diversos lugares lejos de su patria. Estas gentes habían adoptado la religión de los judíos y no era gente de origen semítico, sino que más bien despreciaban y siguen despreciando a los semitas.

 

  Ellos son actualmente los dueños de la gran banca en la Tierra, lo que equivale a decir que son los jefes ocultos de los políticos actuales. La mayoría de los malos de nuestra película son jázaros, aunque no todos.

 

  Los malos de la película son quienes más contribuyen a hacernos vivir engañados. Ellos saben que una mentira repetida muchas veces acaba tomándose por una gran verdad; saben que solo hace falta darle publicidad y que alguna “autoridad” repita la mentira muchas veces y la airee a través de la propaganda mediática. Para que una gran mentira llegue a ser aceptada como una gran verdad saben que lo que se necesita frecuentemente es presentarla como un hecho científicamente probado; a veces para ello tan solo se requiere que alguien de lo alto de algunas de las pirámides de los grupos verticalizados que, en teoría, guardan el conocimiento, como los masones o los rosacruces, lo declare como una verdad, a pesar de que sea algo sumamente falso.

 

  Así introdujeron como una gran verdad el que la Tierra es maciza, cuando en realidad todos los planetas son huecos.

 

  Así introdujeron como verdad el que el petróleo procede de seres vivos descompuestos hace millones de años, cuando el petróleo es abiótico; este procede de la transformación de las piedras llamadas carbonatos en medios a gran presión y temperatura; así a más profundidad más petróleo, que es lo que actualmente se está viendo: masas de petróleo cada vez más grandes hallandas a profundidades cada vez mayores.

 

  Así introdujeron como verdad el que el calentamiento global tiene que ver con el Dióxido de Carbono, cuando los malos de la película saben perfectamente que para que exista calentamiento global  tan solo han de deshacer las nubes y permitir que los rayos del Sol con sus fotones incidan en la superficie de la Tierra* y no en las nubes; por eso deshacen las nubes con esos supuestos “aviones normales” con enormes tanques en su interior, aviones que no son de pasajeros ni de transporte mercancías, cuya misión es deshacer las nubes o debilitarlas para asegurar el calentamiento global.

 

 Una vez que una gran mentira a través de la propaganda de los malos de la película fue aceptada como una gran verdad, será defendida con gran saña por los afectados por la mentira, sobre todo si la presenta como algo científicamente comprobado y acudirán a increpar a quien ose exponer las cosas como son, dando la vuelta a algo en lo que anteriormente se nos engañó**.

 

  Tan solo como para intentar deshacer el engaño del calentamiento global debido al Dióxido de Carbono (CO2), cuando este se debe principalmente a los aviones rompenubes:

Hace unos cincuenta años ya había muchos vuelos de aviones; todavía muchas personas de las que actualmente tienen sesenta años o más recordarán lo mismo que yo recuerdo; en aquella época los motores de los aviones nunca dejaban estelas larguísimas, nunca; no había aviones rompenubes. La existencia de estos aviones es bien conocida entre los pilotos de las aerolíneas regulares, cuyos aviones no dejan estelas, y cuando las dejan son unas cortas estelas que se disipan a los dos minutos de formarse. Estos aviones, los rompenubes, ponen a veces en peligro a los aviones de las aerolíneas regulares.

 

  Los malos de la película están invirtiendo mucho dinero para mantener nuestros cielos bien limpios de nubes y para que la verdad al revés o “verdad bulo” de que el calentamiento global es debido al Dióxido de Carbono se mantenga, pero a pesar de tanto gasto, aún les es rentable (de todos modos en esto hay mucho más que la simple razón de ganar dinero). Para darse cuenta de que les sale rentable, pónganse al día en temas como los Protocolos de Kioto y los pagos que corresponden a cada país actualmente por los derechos de emisión de CO2, al cual, junto con otros gases, le han colgado la etiqueta de “gas de efecto invernadero”.

 

  Si en verdad queremos un mundo mejor en el que vivir, hemos de estar alerta para no dejarnos engañar; hemos de saber sobre quiénes son los malos de la película, aprender a contrarrestar sus acciones, ver dónde nos presentaron una gran mentira como una gran verdad y viceversa y aprender también dónde está la Verdad para poder actuar nosotros y co-crear tomando como base verdades y no mentiras.

 

El Libertario

*probad con una lupa un día soleado para ver cómo los fotones son los que calientan allá donde inciden; en el punto donde se concentran los fotones el calor es inaguantable, capaz de producir incendios; con nubes el calor del Sol apenas llega a la superficie de la Tierra, la cual no resultará calentada; no hemos de dejarnos engañar por mucho que al engaño lo vistan de Ciencia ni por mucho que la gente pagada (mediante nóminas, u otras formas de pago) que acuda a nosotros con certificados académicos nos vuelva a intentar engañar; los que en teoría saben, no saben, sino que están pagados para que respalden el engaño y, a veces, estos respaldarán un engaño sin haberse dado cuenta de que ellos mismos fueron engañados; aunque, a la gran mayoría de estas gentes les convendrá respaldar los engaños ya que de ello dependerá su carrera y su sueldo; muchas veces, defender una carrera supone defender o respaldar uno o varios engaños
 
**esto es lo que le está pasando al catedrático Luis Pomar, experto en estratigrafía que ha estudiado los estratos de las calizas y tiene muy claro que el CO2 nada tiene que ver con el calentamiento global; esto es lo que le está ocurriendo también a Scott Pruitt, director de la Agencia medioambiental de EEUU por dejar las cosas claras con respecto al CO2