Prueba del más allá

 

Para aquellos que solo creen en la materia y en la creación del pensamiento a partir de la materia, tenemos un caso muy especial, al que aquellos que nos limitan para aprovecharse de nosotros dejarán a un lado para no tener que dar por falso todo aquello que enseñan los sacerdotes de la nueva religión que llamamos “ciencia”.


Se trata del caso de un conocido neurocirujano estadounidense de gran reputación, Eben Alexander, hijo también de neurocirujano, que cambió radicalmente de opinión, de creer sólo en lo que sus sentidos le mostraban a creer en algo que va mucho más allá tras una experiencia de casi muerte (ECM) de él mismo durante un coma que duró una semana.


Lo que hace a este caso muy especial no es el que un científico atrapado entre las rejas limitantes de la mente impuestas por la ciencia haya hablado tras una experiencia personal, sino el haber sido monitorizadas sus ondas cerebrales durante todo el proceso de su meningitis y derrame cerebral, pudiéndose constatar en los registros de actividad cerebral que durante todo el proceso no hubo ondas cerebrales, es decir, estuvo en coma.

 
Sin embargo, mientras estuvo en coma, vio como ascendía a través de un valle estrecho y oscuro hasta llegar  a otro valle inundado de gran luz y pintado de colores indescriptibles: 'No podría describir ni un triste esbozo de su auténtica belleza'; allí fue recibido por una música celestial, 'un sonido viviente' y una luz blanca y pura que se iba acercando cada vez más, en cuyo centro apareció una puerta que no tardaría en atravesar. A sus pies se extendía un paisaje bellísimo: 'Volaba sobre aquel lugar, por encima de arboles y campos, arroyos y cascadas, y, de vez en cuando, personas. Y también niños, niños que reían y jugaban. La gente cantaba y bailaba en círculos... Un mundo de ensueño increíblemente hermoso'.
 
Eben se pasó bastante tiempo revisando los informes médicos de su caso y comprobó que su cerebro, su neocortex, había estado apagado; el area que está implicada en el cerebro en los sueños lúcidos permaneció sin signos de actividad. Así se dió cuenta de que era imposible que las vivencias que tuvo durante su ECM fueran un producto de su cerebro, pues para él anteriormente, tal como se les ha inducido a pensar erroneamente a las gentes atrapadas por la ciencia, todo esto era el producto de una hipoxia cerebral.
 
 
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-10-03/el-neurocirujano-de-harvard-la-vida-tras-la-muerte-existe-y-la-ciencia-debe-tomarlo-en-serio_223849/
 

 

Siempre hemos de tener presente que la ECM es distinta para cada persona y que quienes son nuestros guías se nos mostrarán de forma diferente dependiendo de lo que cada uno lleva en su mente, es decir, interpretaremos que vimos a Jesús y a sus ángeles si uno es Cristiano, o a Buda y otros seres de los cielos* si somos budistas, etc., pues nuestros guías conocen toda nuestra existencia y aquello en lo que creemos.

Si uno es un ser que sintoniza con el bien, con la Luz, tendrá lugar una experiencia maravillosa durante una ECM, pero si alguien sintoniza con el mal o con el miedo tendrá una experiencia dura y poco recomendable, describiendo a la vuelta el verdadero infierno, los mundos astrales por los que vagó.

 
 
El Libertario
 
*son muchos los cielos y diferentes según el nivel de evolución espiritual de cada uno
 
 
Son multitud los casos en los que nuestra querida y limitante 'Ciencia' no puede explicar una serie de fenómenos paranormales protagonizados por gentes tras haber experimentado una ECM, pero la ciencia no afrontará la gran realidad, tal como la élite oculta a la que sirve desea, ofreciéndonos una de sus clásicas explicaciones como para vendarnos los ojos y la mente.
 
 
 
 
 

No solo el Dr. Even Alexander tuvo el choque de ver que durante su Experiencia de Casi Muerte, ECM, no tuvo ondas cerebrales, corroborado por él mismo, sino que hubo algo digno de recordar para siempre:

 

Durante el viaje que hizo por los otros mundos le acompañó otra persona, una chica de unos diecinueve años que le consolaba y protegía durante su estancia; se comunicaba por telepatía con ella y esta le animaba diciéndole que se acercaba el momento de su recuperación.

Cuando el Dr. Alexander se recuperó del coma, narró esta historia a sus padres, intentando encontrar un significado para ello; sus padres le revelaron un gran secreto, el de que le adoptaron siendo muy niño. El Dr. Alexander quiso corroborar la explicación de sus padres y buscó a través de Servicios Sociales del Estado de Virginia quiénes eran sus padres biológicos, y logró dar con sus nombres y su dirección.  Se acercó a conocerlos; fue un encuentro muy emotivo; les relató su ECM de unos meses antes e hizo hincapié en la aparición de la figura femenina de unos diecinueve años que le había escoltado y protegido durante el tiempo de su enfermedad. Los padres biológicos se abrazaron y comenzaron a sollozar, para sorpresa del neurocirujano.

Había ocurrido algo impensable: el personaje al que se refería Alexander en sus minuciosas descripciones no era otro que su hermana biológica que había fallecido años antes, cuando tenía la misma edad que el personaje que había acompañado al médico en su ECM.

La madre salió del cuarto donde se habían reunido y regresó poco después con una fotografía cuyo rostro era precisamente el de la mujer joven que vio el doctor durante su ECM.

El Dr. Alexander, al igual que otras personas que sufrieron una ECM, experimentó un cambio de personalidad intenso y positivo que ha hecho que en la actualidad sea una persona más proclive a centrarse en las cuestiones no materiales.

 

Basado en el libro ‘Al Otro Lado del Túnel’, del Dr. José Miguel Gaona Cartolano, quien ha visitado personalmente al Dr. Even Alexander

 

 

 
 
 

Debido a los postulados limitantes mucha gente quedó incapacitada para ver, quedó ciega. Así ocurrirá que su mente nunca abordará abiertamente, sino a través de sinrazones aquellos casos para los que la “ciencia” anclada en la materia, la que la élite oculta permite que se le dé al pueblo llano, no tiene ninguna explicación.

La Dra. E. Kübler Ross recogió varios testimonios de personas ciegas que experimentaron una ECM (Experiencia de Casi Muerte); el testimonio de las personas privadas de visión es uno de los más importantes a la hora de descartar cualquier posibilidad de alucinación, falta de oxígeno u otras causas aportadas por colegas médicos, escépticos a la hora de considerar el fenómeno de las ECM como una evidencia de vida después de la muerte.

Según la Dra. Kübler Ross: 

“interrogamos a una serie de personas con ceguera total y fueron capaces de decirnos no solamente quien entró primero en la habitación para reanimarlas, sino que también describieron con precisión el aspecto y la ropa que llevaban los que estaban presentes, y en ningún caso los ciegos disponen de esa capacidad. Las personas ciegas pueden decirme el color de las corbatas de sus médicos”.

 

Este estudio de la Dra. Kübler Ross jamás llegó a ver la luz, pues la Dra. había acumulado más de 20000 registros de casos de ECM, pero alguien incendió su casa y se perdió toda su base de datos.

 
 
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Cambios y transformaciones más comunes tras una Experiencia de Casi Muerte (ECM)
 
 
 
-Crecimiento espiritual
-Amor
-Conocimiento trascendental
-Paz interior
-Adquisición de más sentido de la responsabilidad y cuidado por los demás
-Autoconocimiento
-Sed de conocimiento y sabiduría, curiosidad
-Cambios o consolación en los sistemas de creencias
-Transformación del sistema de valores
-Cambios del propósito de la vida
-Reorientación de la trayectoria o carrera profesional
-Cambio social positivo
-Emergencia o aumento de la percepción de fenómenos psíquicos
-Cambio de actitud hacia uno mismo y hacia los demás
-Actitud más abierta
-Personalidad más extrovertida
-Aumento de la autoestima y confianza en uno mismo
-Aumento de la capacidad de sentir
-Pérdida del miedo a morir
 
 

Peter HurKos (1911-1988) sufrió un accidente que le dejó tres días en coma. Tras él, volvió a la vida con extraordinarios poderes psíquicos, como predecir el futuro, averiguar las verdaderas intenciones de la gente o descubrir a los autores de los crímenes. Sus habilidades eran tan infalibles que no tardó en empezar a resolver casos de personas desaparecidas y asesinatos, por lo que fue invitado en repetidas ocasiones por la Interpol y el FBI para ayudarles en su trabajo. Peter resolvió veintisiete casos en diecisiete países diferentes. En 1956 viajó a Estados Unidos a instancias del  doctor Andrija Puharich, quien, tras someterle a un exhaustivo examen científico, concluyó que sus poderes psíquicos eran demostrables empíricamente y no podían ser refutados, pero tampoco explicados.

 

 
La Prueba - Mado Martinez
 
 
 
 

60 millones de personas han vuelto de la muerte

 

Justo después del ataque de corazón, salí de mi cuerpo.

Estaba en el techo y lo podía ver todo; asistí a todos los detalles de mi reanimación. Quería gritar a las personas que querían hacerme volver a la vida que me dejaran tranquilo, que me dejaran volar, pero no podían oírme. Me encontraba estupendamente, y no tenía el más mínimo deseo de volver a mi cuerpo. En seguida pasé por un túnel. Me bañaba una luz de amor incondicional y mi felicidad era de una fuerza indescriptible. Vi pasar mi vida a toda velocidad, hasta en sus más mínimos detalles. Volví a sentir el bien y el mal que hice a los demás. Me encontré con un ser de luz, de una bondad infinita, que me preguntó qué había hecho con mi vida y qué había hecho por los demás*. Mis padres, fallecidos, vinieron a recibirme para decirme que debía volver a mi cuerpo, ya que, desgraciadamente, no podía quedarme con ellos, a pesar de que lo deseaba con todo mi corazón. Me enseñaron una frontera, que era un límite que no debía cruzar. En el momento en que volví a mi cuerpo, todos los dolores terrenos volvieron y me quedé terriblemente triste de abandonar aquella maravillosa luz. Ahora soy feliz, porque sé que hay una vida tras la muerte y que un día volveré a esa luz de amor. Sé también que, en esta Tierra, lo más importante es saber amar y ayudar a los demás. Esta experiencia ha cambiado mi vida por completo. Ya nada será como antes.

 

Dr. Jean Jacques Charbonier
 
*hemos de recordar que la experiencia maravillosa tan solo existirá para quienes fueron seres de bien mayormente, pues quienes fueron seres egoístas, seres poco amorosos, tendrán experiencias duras con frecuencia en los otros mundos y tras su vuelta sus narraciones pueden recordar más bien a mundos indeseables y en los que se continúa una vida con miedos; posiblemente su alma no sea ya retenida por los seres Reptilianos como su refuerzo inestimable, algo que hasta hace poco ocurría, pero estos seres no han de esperar experiencias agradables en su  tránsito y habrán de someterse allá a nuevos engaños por parte de quienes se alimentan de nuestros miedos. La lucha entre Luz y Oscuridad podrá darse con aquellos seres que no estén bien definidos como seres de bien pero tampoco como seres de mal

 

 

Es imprescindible para esos seres que, durante cientos de miles de años ya, se aprovecharon de nosotros, que no creamos nada acerca del más allá. Es necesario para ellos que su ciencia nos vende los ojos hasta convertirnos en materia sin más, pues el tener seguridad de que nuestro cuerpo denso es tan solo algo provisional y que nosotros realmente nunca morimos eliminaría de nosotros muchos de nuestros miedos. Pero esos miedos son imprescindibles para los seres Reptilianos (los auténticos demonios) que cosechan nuestra negatividad desde la siguiente dimensión.

 

Si deseas que los humanos sigamos manipulados y heridos no creas nada de lo que aquí se expone ni lo que se expone en decenas de libros sobre los casos de vuelta del más allá y la narración de las sensaciones y vivencias en el otro lado; procura no preocuparte por las razones por las que se quemaron las grandes bibliotecas de la antigüedad y recientemente la biblioteca de la Dra. Elisabeth Kubler Ross, la persona que más casos investigó sobre estos temas y que más casos reunió de otras gentes, pues con sus investigaciones quedaba probada perfectamente la existencia en los otros mundos para las gentes de bien. Tal vez tras muchos viajes quienes hoy tan solo buscan a través de la ciencia vendida a la élite oculta comiencen a sospechar que existe mucho más, algo grandioso y que es inherente a nosotros por derecho propio como ciudadanos de las estrellas que somos.

 
 
El Libertario
 
 
 
 
 

UN CASO DIFÍCILMENTE CUESTIONABLE

 

Muerta dos veces

Pamela Reynolds murió el 29 de mayo de 2010 cuando tenía 53 años, 19 años después de la primera muerte clínica inducida por un equipo médico con la intención de extraer un enorme aneurisma situado en su encéfalo. El doctor Robert Speltzer tuvo muchas dudas antes de intentar realizar esta operación como última oportunidad.

Los riesgos eran enormes, pero si no llevaban a cabo la intervención la joven estaba condenada a corto plazo;  el tumor vascular era una bomba de relojería que podía explotar en cualquier momento. Así pues, ¡había otra opción?

La preparación de la operación de Pamela Reynolds merece ser detallada, ya que muestra hasta qué punto su cerebro estaba inactivo en el momento de la extracción de la malformación vascular. El paro circulatorio hipotérmico es una técnica que se utiliza muy raramente, solo en casos de extrema gravedad, ya que muchos pacientes no pueden soportar semejante cambio hemodinámico y mueren antes de finalizar la intervención. Se trata, de hecho, de desviar la circulación sanguínea hacia el exterior del cuerpo del paciente para vaciar de sangre la región a operar; en el caso que nos ocupa se trataba del cerebro. Todo esto debe de llevarse a cabo forzosamente en una situación de hipotermia, para evitar así lesiones cerebrales irreversibes que podrían ocasionarse durante los cinco minutos siguientes al paro de la circulación cerebral.

Después de haber anestesiado a Pamela Reynolds con fuertes dosis de narcóticos, se desvió la circulación sanguínea  hacia el exterior del cuerpo reduciendo progresivamente su temperatura  hasta llegar a la cifra récord de 15.5 ºC. Una vez detenida la circulación sanguínea en el cerebro, se inclinó al máximo la mesa de operaciones sobre la que se encontraba la paciente, para que su cerebro quedara la más vacío posible de sangre.

Como podía esperarse, enseguida su encefalograma se volvió plano y se mantuvo así durante casi una hora. La intervención se llevó a cabo sin ningún problema. En cuanto se eliminó el aneurisma, ya no quedaba otra cosa que esperar a que la paciente recuperara la conciencia por completo para analizar su estado neurológico.

La primera sorpresa fue el constatar que Pamela no presentaba prácticamente ninguna secuela de la muerte cerebral provocada. Pero la segunda fue aún mayor: el estado de muerte clínica demostrada, controlada y a fin de cuentas incuestionable ¡no le había evitado percibir lo que había sucedido a su alrededor durante la operación! Efectivamente, con un cerebro totalmente fuera de servicio, ¡había podido ver, escuchar y comprender hasta los mínimos detalles de su operación! Un hecho completamente imposible si tenemos en cuenta que la consciencia se genera en el cerebro*.

Su pasmoso relato tiene algo que hace crecer la indignación de cualquier científico materialista:

 
 
<<Escuché un ruido mecánico que me hizo pensar en el torno de un dentista. Entonces salí por la parte superior de mi cabeza. En ese estado tenía una visión extremadamente clara de la situación. Me di cuenta de que el médico sostenía en la mano un instrumento parecido a un cepillo de dientes eléctrico. En la parte superior tenía algo parecido a esa cosa en la que se insertan las tuercas. Pero cuando lo vi no había ninguna tuerca. Miré en la parte inferior y vi una especie de caja; me recordó a la caja de herramientas de mi padre cuando era pequeña; era donde guardaba sus llaves de tubo. En cuanto vi ese instrumento escuché la voz de una mujer. Creo que era la voz de mi cardióloga. Decía que mis venas eran demasiado estrechas para evacuar toda la sangre, y el cirujano le sugirió utilizar los dos lados. No me quedé ahí mucho tiempo. En seguida sentí una presencia y, cuando me di la vuelta, vi un minúsculo punto luminoso.
“Parecía muy lejano, y cuando me acerqué, oí a mi abuela que me llamaba. Me dirigí hacia ella inmediatamente, y me mantuvo a su lado. A medida que me acercaba a la luz, me iba encontrando con más gente a la que conocía. Era impresionante ver el maravilloso aspecto que tenían estas personas. Mi abuela no parecía una mujer mayor, estaba radiante. Todo el mundo tenía una apariencia joven, sana y fuerte. Sin ninguna duda diría que eran parte de la luz. No se me permitía ir muy lejos, me mantenían muy cerca de ellos. Quería saber más sobre la música, el ruido de un salto de agua, los cantos de los pájaros que escuchaba, y quería saber por qué no me dejaban que siguiera hacia  delante. Se comunicaron conmigo. No tengo otras palabras para explicar esto, ya que no hablaban como tú o como yo: ellos pensaban y yo los oía. No querían que entrara en la luz. Decían que si seguía hacia delante no podrían devolverme a mi yo físico. Mi tío me llevó hacia abajo, a través del túnel, y durante todo el viaje deseé con todas mis fuerzas volver a mi cuerpo. Esta idea no era un problema para mí. Quería volver con mi familia. Entonces llegué a donde estaba mi cuerpo. Lo observé y, francamente, tenía el aspecto de un desecho. Parecía lo que era: un cadáver. Y en aquel momento ya no quise volver. Mi tío me dijo que era como saltar a una piscina: “¡Adelante! ¡Salta a la piscina!” Yo me mostré reticente. Entonces pasó algo que todavía hoy no llego a comprender: mi tío precipitó mi vuelta al cuerpo al darme una especie de golpe, como cuando alguien empuja a una persona a una piscina. Cuando toqué mi cuerpo, era como si hubiera caído en una charca de agua helada; jamás olvidaré esa sensación>>

 

Además de la emocionante descripción del más allá realizad por Pamela Reynolds, las precisiones que ofrece sobre los detalles de su operación proporcionan los ingredientes de los mayores enigmas científicos: ¿qué hay tras la muerte? ¿en qué nos convertimos? ¿a dónde vamos?, ¿de dónde venimos? Son las sempiternas preguntas que nos acosan desde que tenemos uso de razón y que intentamos olvidar a medida que nos hacemos mayores a través de todo tipo de “distracción” sin volver a ellas de nuevo.

Pamela Reynods fue capaz de describir el instrumental quirúrgico utilizado para operarla mientras se encontraba en un coma profundo. Lo mismo cabe decir del cofre metálico del instrumental, que, efectivamente, se parece a una caja de herramientas cuyo grosor impide visualizar el contenido sin encontrarse por encima de la mesa de operaciones. Pamela también pudo relatar con exactitud la conversación entre la cardióloga y el cirujano en el momento en el que sus vasos sanguíneos eran demasiado finos como para introducir en ellos cánulas de aspiración. Y todo ello en un momento en que su cerebro no funcionaba. ¡Esto quiere decir que la paciente vio sin sus ojos, escuchó sin sus orejas y razonó sin su cerebro! Efectivamente, pero, entonces, ¿con qué lo hizo?, ¿cómo? ¿No se vuelve todo más sencillo si admitimos que la conciencia se encuentra fuera del cuerpo cuando el cerebro ha dejado de funcionar?**

 
 
Dr. Jean Jacques Charbonier – 7 Buenas razones para creer en el Más Allá
*esta es una gran mentira impuesta, pues el cerebro tan solo es un transductor que recibe de nuestros otros cuerpos en otras dimensiones
**con la nueva religión topamos, la ciencia, y esta cierra mucho más los ojos que cualquiera de las antiguas religiones