La falsa invasión árabe

 

La invasión de España por tropas árabes que cruzaron el estrecho de Gibraltar al mando de Taric en el año 711, sometiendo a sangre y fuego a la indefensa población hispánica en tan sólo tres años, es una gran mentira, un gran “mito necesario” que interesó fomentar tanto a musulmanes como a cristianos trinitarios, muchos años después de esta fecha, para legitimar su posición de poder, en el caso de los primeros y la invasión de los deseados territorios enemigos, en el caso de los segundos. Al menos, eso es lo que intenta demostrar el investigador español Ignacio Olagüe en su obra “La Revolución Islámica en Occidente”. Obra escrita antes de 1966 que tuvo muchos problemas para ser editada y que fue prohibida durante décadas en España.

 

Algunos historiadores cuestionan la versión oficial según la cual el Islam se implantó violentamente en la península, después de una invasión árabe, en el año 711. Argumentan que el Islam ni se impuso ni era ajeno a los hispanos, que lo abrazaron libre y mayoritariamente. En su opinión, la imposición musulmana no fue tal. Se trató de un “invento” promovido por la Iglesia con objeto de encubrir su derrota ante los cristianos unitarios, seguidores del arrianismo que predicó Prisciliano.

 

¿Ocurrió la historia tal y como nos la han contado? ¿Es posible que, en el siglo VIII de nuestra era, un ejército musulmán cruzara el estrecho de Gibraltar, derrotara a las tropas visigodas y avanzara victorioso hasta el punto de llegar a someter a casi todo el territorio peninsular? ¿Un puñado de bereberes pudo someter a 20 millones de hispanos durante varios siglos? En contra de esta hipótesis tenemos el hecho de que los documentos de la época no contienen referencias a aquella terrible invasión que, de ser cierta, habría supuesto para los peninsulares todos los males inimaginables. Las primeras noticias no aparecen hasta las crónicas latinas y musulmanas del siglo IX, a seis generaciones (150 años) de los hechos que se relatan, cuando el Islam estaba ya firmemente arraigado en la península.

 

Algunos investigadores, tras comprobar que los musulmanes atribuían a sus correligionarios victorias imposibles y que los cristianos omitían consignar cualquier aspecto de lo que estaba sucediendo en su suelo, concluyen que el mito ha pervivido, contra toda lógica, porque ha interesado mantenerlo. Entre los musulmanes, porque les proporcionaba una pátina de gloria; entre los cristianos ortodoxos, porque encubría ante su propio pueblo lo que en realidad fue un fracaso social y religioso.

 

La guerra civil que estalló en la Península Ibérica a principios del siglo VIII , explicada como conflicto político y disfrazada más tarde como invasión de potencia extranjera, tuvo su auténtico origen en unos hechos que se remontan a cuatro siglos antes, al enfrentamiento producido entre dos corrientes cristianas: los unitarios o arrianos, que negaban que el Hijo fuera igual al Padre –según premisa, Jesús no era Dios– y los trinitarios, adheridos al dogma predicado por san Pablo, que mantenían que hay tres personas distintas –Padre, Hijo y Espíritu Santo- en un solo Dios verdadero.

 

Por tanto, para aproximarnos a la verdad de los que sucedió realmente en el año 711, cuando un contingente de guerreros del norte de África, entre los que predominaban los bereberes, cruza el estrecho de Gibraltar, derrota a las tropas visigodas lideradas por Roderico y se establecen en la Península Ibérica, tendremos que remontarnos al siglo IV.

 

En el año 325, el emperador Constantino acababa de convocar un concilio en Nicea para zanjar las disputas teológicas que estaban perjudicando al imperio. Fue una fecha crucial, porque el dogma de la Trinidad se impuso y se incluyó en la religión oficial, mientras que se reafirmaba la excomunión del obispo alejandrino Arrio, que murió en el 336, el día anterior al fijado por el emperador para obligarle a reconciliarse con la Iglesia. Un siglo después, su mensaje obtuvo un eco imprevisible.

 

En el año 587, el rey godo Recaredo se alió con los trinitarios por conveniencias políticas y, en nombre propio y en el de todo su pueblo, abjuró del arrianismo que habían practicado los anteriores monarcas godos. Se prohibió el culto arriano y se iniciaron brutales persecuciones contra sus seguidores y también contra los judíos, quienes hasta entonces habían practicado su religión libremente. Los arrianos de la península y del sur de Francia se sublevaron y tuvieron que soportar durante el siglo siguiente robos, violaciones, asesinatos y reducción a la esclavitud, perpetrados por elementos de la oligarquía goda y del propio clero.

 

La tensión se rebajó cuando el rey godo Witiza subió al trono en el 702 y comenzó a deshacer los entuertos de sus antecesores: declaró una amnistía contra los perseguidos y les restituyó sus bienes; detuvo las medidas hostiles contra los judíos y convocó el XVIII concilio de Toledo, cuyas actas, sospechosamente, se han perdido. El grueso de los historiadores opina que fueron destruidas porque eran contrarias al Cristianismo ortodoxo romano. A la muerte de Witiza, en torno al año 709, todo cambió. La nobleza y los obispos impidieron que su hijo Achila, que era menos de edad, ocupara el trono, y eligieron en su lugar al que la historia ha conocido como Don Rodrigo (Roderico), un jefe militar afín a sus intereses. Estalló entonces una guerra civil entre los partidarios de éste, probablemente seguidores del Cristianismo establecido, y quienes apoyaban a los sucesores de Witiza, más comprometidos con las creencias unitarias o arrianas, que veían en Roderico a un usurpador del trono visigodo.

 

Al mando de la Bética estaba Rechesindo, el antiguo tutor del hijo de Witiza. Roderico lo mató en una escaramuza y entró en Sevilla sin oposición. Entonces los partidarios de la estirpe de Witiza, los debilitados unitarios, pidieron ayuda a su correligionario Taric, gobernador de la provincia visigótica de Tingitana (la actual Tánger), en el norte de Marruecos, que había sido nombrado por Witiza y con cuyo reinado mantenía estrechas relaciones comerciales. Taric era, probablemente, de raza goda*, como apunta la sílaba "ic", hijo en lengua germánica. Uno de los jefes militares era Yulián, de origen romano, a quien la leyenda de la invasión convirtió en el traidor conde Don Julián. Taric cruzó el estrecho con guerreros de diversas etnias, integrados en la causa unitaria, entre los que abundaban los bereberes. La presencia de estas tropas no provocó una especial reacción entre la población autóctona, ya que la petición de auxilio a fuerzas extranjeras era una práctica muy corriente en Hispania. Los judíos, que habían sido ferozmente perseguidos por los monarcas godos después de que éstos abandonaran la fe arriana, acogieron favorablemente a los recién llegados.

 

Los expertos subrayan que sólo un estado puede organizar una invasión militar. Y no existe entonces un imperio arábigo, sino tribus y pequeños caudillos frecuentemente enfrentados entre sí y carentes de gobierno, administración y ejército.

 

Hemos de tener en cuenta que el Arrianismo era una forma de Cristianismo; tanto los seguidores del papado como los arrianos eran cristianos; pero había algo realmente grave y que era intolerable para el papado en Roma: no obedecían al papado y no le ayudaban a sostenerse ni a enriquecerse. Quien no estaba con el papado estaba contra él y había que aniquilarlo.

Los arrianos seguían unas ideas más próximas a las de los primeros cristianos, los auténticos**.

Nos han intentado ocultar que realmente en la Península Ibérica hubo una guerra de Cristianos contra Cristianos, unos de ellos seguidores Prisciliano, un obispo (fue obispo de Ávila) que extendió las ideas arrianas por toda la península y por el sur de Francia, donde le mataron por decapitación, debido a los manejos del papado***. 

 

 

*pues sí, los Visigodos habían cruzado el estrecho y habían establecido reinos en el norte de África, en lo que hoy es Marruecos, algo que nos han ocultado
**la Iglesia intentó matar para deshacerse de ellos tanto a los primeros cristianos como a los judíos
**Prisciliano era de Galicia y fue llevado a su tierra tras su muerte; muchos estudiosos piensan que esta es la persona decapitada que se halló en la tumba que adjudicaron a Santiago El Mayor o Santiago Apóstol en Santiago de Compostela (Santiago del campo de las estelas)
 

 

 

En este enlace encontramos ampliado lo que aquí expuse

https://www.webislam.com/articulos/29282-el_mito_necesario.html

 

 

Enlace para descargar el libro La Revolución Islámica de Occidente de Ignacio Olagüe en pdf

https://bibliotecanacionandaluzasevilla.files.wordpress.com/2008/09/ignacio-olague-la-revolucion-islamica-en-occidente.pdf

 

 San Juan de Baños, Palencia; del año 661

 

 de San Juan de Baños. Observamos la arquitectura de lo que después nos hicieron creer que era árabe, pero esto es anterior a la "llegada de los árabes" a la Península Ibérica

 

 de Quintanilla de las Viñas, Burgos; Siglo VII

 

 de la ermita de San Juan Bautista, en Barbadillo del Mercado, Burgos; Siglo VII

 

 Panxón, Galicia; Siglo VII

 

 San Fructuoso de Montelios, Braga; Siglo VII

 

 San Pedro de la Nave, Zamora; Siglo VII

 

 Santa Comba de Bande, Ourense; Siglo VII

 

 Santa Lucía del Trampal, Cáceres; Siglo VII

 

 Santa María de Melque, Toledo; Siglo VII

 

 Santa María de Melque

 

 

Precedentes en la Península Ibérica

 
 Estela de Gastiain, en el Museo de Navarra; es del siglo II AC; es la estela funeraria de Annia Buturra, hija de Viriato. Viriato fue un líder lusitano que hizo frente a la expansión romana; murió en el año 139 AC
 
 
 Estela romana de Campilius; Museo de león
 
 
 
 Estela portuguesa; siglo IV
 
 
 
 Estela romana en el Museo de León
 
 
 
 estela hallada en la muralla de león, de entre el siglo II y el III
 

 

 

Más sobre la pretendida invasión árabe

 

Teodorico (476 a 526), rey de los Ostrogodos, era arriano, es decir, creyente en un solo Dios; los Ostrogodos eran cristianos unitarios, tal como los antiguos cristianos que habían conocido al Maestro (Jesús) y creían en la Reencarnación, como había enseñado también el Maestro; posteriormente se revisó toda la Biblia para borrar este conocimiento y otros tras legalizar Constantino el Cristianismo en Roma (año 313) y hacer poco después al Cristianismo la única religión del imperio permitida (año 380) en tiempos del emperador Teodosio.

 

Así pues, Teodorico, rey de Italia, Sicilia, el sur de Francia y el auténtico gobernador de la Hispania visigoda, era arriano. En Hispania era rey de los visigodos Amalarico, nieto de Teodorico.

 

Los visigodos habían conquistado parte de la Península Ibérica en el año 415, con apoyo de Roma y en connivencia con Roma, y la capital visigoda de Hispania era Toledo. Los vándalos, pueblo germánico que dominaba el sur de la Península (Andalucía), fueron expulsados al norte de África. Los suevos, pueblo también germánico que dominaba el Noroeste de la Península Ibérica, con su rey Requila, conquistaron Mérida y Sevilla. Los visigodos, más tarde, expulsaron a los suevos, al norte de África. Con Leovigildo se produjo la unificación territorial de la Península Ibérica; su sucesor fue Recaredo* (año 586 a 601), el de la “conversión” al Catolicismo y el del Tercer Concilio de Toledo, donde se decretó el cambio del Cristianismo Unitario al Cristianismo Trinitario, es decir, al Cristianismo del papado.

 

A finales de siglo VII las luchas internas por el poder entre las dos grandes ramas de la nobleza y “EL CLERO” son continuas**. Wamba, sucesor de Recesvinto, es depuesto; las contiendas se generalizaron durante los reinados de Égica y Witiza.

 

A la muerte de Witiza una competición opuso diversos pretendientes al trono vacante: de una parte, los hijos del difunto; de otra, Roderico nombrado rey en Toledo de acuerdo con el derecho germánico consuetudinario. Los primeros eran menores de edad y sus partidarios para vencer a Roderico pidieron socorro al gobernador de la provincia Tingitana, Taric***, al norte de Marruecos, que estaba bajo el dominio de los monarcas visigodos. Adicto al bando de Witiza, pues probablemente le debería el cargo, mandó en auxilio de los hijos de su patrono unos centenares de guerreros rifeños que cruzaron el Estrecho. Con estos refuerzos sus partidarios vencieron a Roderico en un combate que tuvo lugar en el año 711 en el sur de Andalucía, entre Cádiz y Algeciras, en la batalla de Guadalete. Esto fue el principio de una serie de guerras civiles entre diversos caudillos para alcanzar el poder, que duraron sesenta años. 

 

Quedaba reducida la invasión de España por los árabes a un episodio vulgar, sin alcance alguno, que había sido posteriormente transfigurado en un hecho legendario.

Que quede claro, pues nos lo han ocultado, el norte de África en aquella época, era también dominado por los visigodos.

Desde el siglo II antes de nuestra era, ya tenemos ejemplos del arco de herradura en el arte de la Península Ibérica (en la cerámica de Numancia); tenemos numerosos ejemplos de este arco en el arte en la Hispania romana, sobre todo en la zona de León, desde el siglo II al IV. Tenemos ejemplos de construcción con arco de herradura en la Península en zona de suevos (en Galicia), anteriores a la pretendida llegada de los musulmanes; tenemos multitud de ejemplos de construcción con arco de herradura en la Hispania visigótica, y sabemos que los visigodos establecieron reinos posteriormente en el norte de África, todo ello antes de la pretendida invasión musulmana.

 

No hay duda de que el arco de herradura fue llevado al norte de África desde la Península Ibérica y la idea de que fue al revés es totalmente falsa, una idea necesaria acompañando a la idea de la pretendida invasión árabe como sello de identidad.

 

¿Y quiénes llevaron hacia el norte de África este sello distintivo de su arquitectura? pues lo llevaron los godos a los que, en sus distintas facciones, se les obligó a refugiarse en el Norte de África. Ellos usaron el arco de herradura desde los siglos V, VI y VII  como signo distintivo del Cristianismo Unitario frente al Cristianismo Trinitario impuesto or el Imperio Romano a través del papado, pues estos últimos usaban el arco de medio punto.

 

 

*la ‘conversión de Recaredo’ (al final de sus días) del Cristianismo Unitario al Cristianismo Trinitario afectaba principalmente a él y a algunos obispos que eran arrianos también, pero ello no significaba que el pueblo y todos los sacerdotes pasaran al bando contrario (el del papado) sin más; era un cambio por conveniencia para evitar la beligerancia de aquellos bajo las órdenes del papado
**los Cristianos Unitarios eran tolerantes con los trinitarios y sus creencias, pero el papado no, pues pretendía que todo el mundo estuviera bajo su dominio para incrementar su poder y el caudal en sus arcas
***al buscar información, se nos ha dicho que el sufijo ‘ic’ pertenece a la antigua lengua germánica y significa: hijo; lo que explica su uso en tantos apellidos godos. De ser así, Taric significaría "hijo de Tar" y naturalmente implicaría la ascendencia goda de este personaje
 
 
 

Santa Eulalia de Bóveda

 

Santa Eulalia de Bóveda está tan solo a 15 Km de la ciudad de Lugo; su arco de herradura es el más antiguo que hallamos en la Península Ibérica, pues se estima que se construyó en el año 580 al convertirse en una iglesia la construcción romana de entre los siglos III y IV

 
 
 
 
 

Cualquiera que haya logrado dejar su cuerpo y ser consciente de los otros mundos (ruptura de los velos), tal como las personas que tuvieron experiencias místicas o quienes actualmente volvieron a la vida tras haberlos dado por muertos, es probable que se haya dado cuenta del engaño; probablemente se dieron cuenta de que todos somos parte de un mismo SER. Actualmente muchas personas han tenido este tipo de experiencias y no han tenido reparos en hablar de ello, a pesar de que sabían que serían tildados de “locos” de “visionarios” o que tratarían de desprestigiarlos; para ellos lo importante era tratar de ayudar a los demás.

Personas como Francisco de Asís se dieron cuenta de que no existen “otros”, pues todo es UNO, y por ello acabaron amando tanto a la vida y a todo ser vivo.

Los primeros cristianos sabían que todo es UNO, tal como había enseñado el Maestro; el Maestro les había dado a conocer que ellos eran uno con Dios, Padre/Madre, tal como lo era él; no eran trinitarios, sino unitarios; es decir, que sabían que no existían tres seres en un solo Dios, sino tan solo un SER del que todos ellos formaban parte, y por extensión nosotros.

La auténtica herejía  es la que la Iglesia enseñó y que tantas muertes causó, ordenadas por la misma Iglesia: la del Cristianismo Trinitario. Todo ello fue muy bien planificado tras ser elevado el Cristianismo como la única religión del Imperio Romano*; para ello fue necesario que Roma se lavara las manos, con el tema de Poncio Pilatos, y que se culpara a los judíos de la muerte de Jesús. Se pretendía que nosotros, como humanos, todos, fuéramos culpables de la muerte de un dios, y la Iglesia, ya bajo el control de la élite oculta, exageró, tanto como para hacernos culpables de la muerte del único hijo del único Dios verdadero; para ello nos introdujeron el dogma de la Trinidad.

En Roma se consideraba hijo de dios a los césares e incluso a los ganadores de las olimpiadas. En el Concilio de Nicea se divinizó a Jesús, pues le interesaba al Imperio Romano por temas de cohesión de todos sus territorios, pero la verdad es que parece que también le interesó al papado.  

Se debía de ocultar la idea de que todos nosotros somos hijos de Dios, pues ÉL es la Mente que sostiene a todo lo existente y nosotros formamos parte de Su Cuerpo, somos Dios experimentándose y sosteniendo nuestras creaciones de acuerdo a lo que elegimos.

Comenzó a partir de entonces una carrera del papado para deshacerse de los primeros cristianos, de los judíos**, y de todos aquellos que defendiesen la idea de un solo Dios pero que negasen la idea de que Dios tiene tres personas diferentes, con Jesús como el único hijo de Dios, como los arrianos; el papado instigó guerras contra los “cristianos unitarios” por muchos lugares de la Tierra.

En Hispania nos disfrazaron a los cristianos unitarios de mahometanos. Pero ni las personas con cargos en la Iglesia en lo que hoy es Andalucía sabían que Hispania había sido conquistada por el Islam unos 130 años después de la pretendida invasión árabe; no sabían nada del Islam, de su profeta Mahoma ni de los invasores con otra religión; todo ello fue otro engaño.

 

El Libertario

*el emperador Constantino participó en la elaboración de la religión que sería la única del imperio
**pues ellos sabían quién fue realmente el padre de Jeshua Ben Josep (Jesús), que su padre murió en una de las muchas revoluciones para expulsar a los ocupantes y que tuvo varios hermanos y hermanas; sabían además que a Jeshua le correspondía el Trono de David, por ser el primogénito de Judas el Gaulanita, aquel a quien correspondía ese puesto (su madre fue desposada con un señor mayor, pues no estaba bien visto en aquella época que una viuda permaneciese sola)

 

 

 

El año 785  (74 años después de la supuesta invasión), el Papa Adriano I envía a España a un delegado pontificio para combatir la situación de los cristianos adversos al papado de Roma, este delegado, Egila, se pasa al bando de los arrianos. El arrianismo progresa, pero de la presencia del Islam sigue sin haber testimonios documentales.

En los textos de los autores católicos de la escuela de Córdoba, en el siglo IX, no existe alusión alguna al Islam. Tanto en la obra del abate Esperaindeo, como en la del abate Sansón, se arremete contra las doctrinas del arrianismo predicadas por el obispo Hostogesis de Málaga quien no obedecía a Roma. Pero de las enseñanzas de Mahoma, como doctrina diferenciada, no sabían nada todavía.

En el siglo IX, vemos que los musulmanes llevaban 140 años en la península, tenían desde hacía un siglo la capital del reino en Córdoba, la más importante y refinada ciudad de Occidente por entonces, con un millón de habitantes, y es evidente que no habían forzado la conversión masiva de indefensos cristianos, ni siquiera hacían proselitismo de su fe ni alardes de su culto.

¿Qué fe seguían entonces los españoles? La herejía arriana tradicional, en evolución hacia el islamismo, que la mayoría de la población acabaría abrazando, igual que la lengua árabe por el latín. No hubo imposición, sino lento cambio. Y no era una fe extranjera.

 

San Eulogio, obispo católico de Córdoba, descubre el islam en el año 850

San Eulogio fue miembro de una familia acomodada que vivió en Córdoba en la primera mitad del siglo IX. Al regreso de su viaje a Navarra (849-850) y ante la difusión que tuvieron las herejías arrianas en Andalucía, se le ocurrió combatirlas predicando el martirio a las vírgenes católicas de Córdoba, en la creencia de que la sangre vertida podría detener el proceso de islamización que se estaba engendrando en su ciudad.

Las revueltas populares que el martirio de las vírgenes sacrificadas causaron, llevaron a la autoridad política a hacerle responsable de la alteración del orden público, siendo encarcelado por estos motivos.

La fama alcanzada por sus escritos, hace que sea nombrado Arzobispo de Toledo, no pudiendo ocupar el cargo por haber sido condenado por la justicia del Emir cordobés y encontrarse encarcelado. Más tarde será ajusticiado en el año 859 por ser culpable de promover los disturbios de Córdoba y, como es costumbre en la Iglesia Católica, elevado y adorado en los altares como San Eulogio.

 

 

https://www.webislam.com/articulos/82206-mitologia_espanola_jamas_hubo_conquista_arabe.html

 

 

Ejemplo de arquitectura del Cristianismo Unitario de Santa María de Melque, cerca de San Martín de Montalbán y cerca del castillo de Montalbán, en la provincia de Toledo.
La torre es un añadido posterior, pero el interior de la iglesia permaneció intacto
 

 

 

Cristianos contra Cristianos

 

El Islam nació como una ideología entregada por un “Profeta”, el Profeta  Mahoma, e impuesta por el mismo Mahoma y sus seguidores que había que abrazar sí o sí*; el Islam se impuso a base de hacer la guerra a quienes no aceptaran esta ideología**.

¿En verdad creéis que en la Península Ibérica no fue así? ¿Creéis que en Hispania los islamistas eran tolerantes y permitían que hubiese cristianos y judíos entre ellos?

Quienes eran tolerantes eran los Cristianos Unitarios y los visigodos, sus jefes, por aquel entonces.

Para el Islam el único conocimiento que hay que tener es el que aparece en el Corán, fruto de las ideas recibidas por Mahoma (quien no sabía leer ni escribir). Esto hubiera hecho imposible que se formara un importante foco de cultura, sobresaliente en todas las ramas del saber en aquella época que nos presentaron como de la Hispania musulmana.

Los visigodos eran tolerantes con los cristianos trinitarios y con los judíos, pero los nobles de regiones que obedecían al papado, a la Iglesia Trinitaria, no eran tolerantes; se crearon, pues, enemistades entre la nobleza que seguía al papado y quienes no obedecían a este, y los nobles visigodos se vieron obligados a guerrear y a tratar de que no adquirieran fuerza sus adversarios.

Hubo guerras de Cristianos contra Cristianos.

El esplendor de aquellos años en los que nos hicieron creer que el Islam fue la religión en más de la mitad de la Península Ibérica realmente corresponde al trabajo y a la concordia en la época del Cristianismo Unitario, pues estos trabajaron junto a los judíos y junto al resto de los habitantes de aquella época, tuvieran la ideología que tuvieran. Se dejó vivir a los judíos sefarditas (de Sefarad) en paz. Por supuesto, en este régimen tolerante se permitió que convivieran gentes con la nueva religión: el Islam, y algunas gentes de Hispania se pasaron a la nueva religión.

No es de extrañar que quisieran imperar en esta civilización próspera los jefes de los pequeños reinos de Hispania, tras los cuales estaba el papado. Babilonia la Grande no podía admitir que hubiese una cultura floreciente en todo un gran país, pues para ella el Oscurantismo es totalmente necesario, ya que en otro caso no podrá ejercer un régimen de terror; se necesita la más absoluta ignorancia para imponer un régimen de terror.

Al final ya sabemos, la nobleza que se adhirió al Cristianismo Trinitario acabó matando o echando de la Península Ibérica a quienes no obedecían al papado. Este Cristianismo tuvo tanta piedad de los Cristianos Unitarios y de los judíos como siglos más tarde tuvo de piedad con los cátaros, a quienes la gente llamaba los hombres buenos; el papado ordenó que no se dejase vivo a ninguno de ellos, incluyendo a mujeres y a niños, en este último caso.

 

El Libertario

*realmente estuvo la élite oculta tras su nacimiento, del mismo modo que esta estuvo implicada en la creación del Cristianismo Trinitario; siempre esta élite busca crear dos bandos opuestos
**las gentes de la tribu Banu Qurayza, quienes se negaron a aceptar el Islam y a Mahoma como líder, se rindieron tras 25 días de asedio y acabaron maniatados y decapitados; las mujeres y los niños fueron hechos esclavos
 
 

La Cruz patada del Cristianismo Unitario

 
 Cruz patada de Cueva Andrés, en Quintanar de la Sierra, Burgos
 
 
 
 Cruz patada de Arcera, Cantabria; en este lugar existió una pequeña iglesia visigoda, la cual ha desaparecido, y parte de ella sirvió para construir la iglesia parroquial actual, la cual posee elementos románicos. Entorno al lugar en el que se hallaba la iglesia visigoda existe una necrópolis; los esqueletos son de visigodos, tal como lo han demostrado los estudios llevados a cabo
 
 
 Cruz patada de San Juan de Baños, Palencia, en el arco de herradura exterior; sobre el arco triunfal en el interior existe otra similar
 
 
 

Más ejemplos de arco de herradura anteriores a la pretendida invasión árabe

 
 Fuente de Recesvinto, en Baños de Cerrato, junto a la iglesia de San Juan de Baños
 
 
 en Panxón, cerca de Vigo, Galicia; arco visigodo de la segunda mitad del siglo VII
 
 
 una imagen más del arco visigodo de Panxón
 
 
 Cripta de San Antolín, en la catedral de Palencia, restos de la antigua catedral visigoda
 
 
 Sao Pedro de Balsemao
 
 
 San Fructuoso de Montelios, Braga; esta fue la capital de los suevos durante muchos años
 
 
 de San Pedro de la Mata, Toledo; restos de la iglesia visigoda construida en la época del rey Wamba (672 a 681)
 
 
La pequeña ermita de Valdelateja
En Valdelateja, a 48 Km hacia el norte de la ciudad de Burgos, se halla la diminuta ermita de Santa Centola y Santa Elena; está en lo alto de una colina junto a la antigua ciudad de Siero (tenía título de ciudad, sí). Es una ermita visigoda. Se llega a Siero por una calzada romana
 
 
 
 
 

El arte que nos han hecho creer que proviene de los musulmanes principalmente proviene de los suevos, un pueblo germánico; los suevos se establecieron en el noroeste de la península ibérica, con su capital en Braga. Lo que hoy es Andalucía estuvo ocupado durante muchos años por los vándalos, otro pueblo germánico, pero los suevos conquistaron a los vándalos Mérida y Sevilla, capitales de Lusitania y Bética respectivamente. Mérida fue incorporada al reino de los suevos en el año 440, con el rey Requila (438 a 448); en el año 441 este rey conquistó Sevilla. Los suevos expulsaron a los vándalos al norte de África, pero más tarde los visigodos expulsarían a los suevos también hacia el norte de África.

 

¿Por qué los jefes de los supuestos musulmanes eran de aspecto nórdico? Piénsalo durante todo el tiempo que necesites, estudia, pero procura no dejarte engañar, pues con la excusa de recuperar sus territorios los musulmanes, la élite oculta estará tratando de establecer nuevos dramas.

 

En los monumentos de los suevos, como San Fructuoso de Montelios, encontramos más fielmente los precedentes del arte que nos han hecho creer que era de los musulmanes, así como en otros monumentos de los suevos, tales como San Pedro de la Nave, al noroeste de Zamora, y San Pedro de Balsemao, cerca de Braga, pues San Pedro de la Nave está cerca de Astorga y ambas ciudades, Braga y Astorga, pertenecían a territorio suevo; también en territorio suevo está Santa Comba de Bande, y no hemos de olvidar que los suevos acabaron haciéndose de la mayor parte de lo que hoy es Andalucía

 

 San Fructuoso de Montelios, Braga

 

 San Fructuoso de Montelios

 

 San Pedro de la Nave

 

 Sao Pedro de Balsemao

 

 de Santa Comba de Bande

 

Pese a que el Islam sitúa su nacimiento en el 622, fecha en la que comienza el calendario musulmán por ser el año de la Hégira —cuando Mahoma huyó de La Meca a Medina—, González Ferrín, profesor de Islamología de la Universidad de Sevilla, considera que “como religión no existió hasta el año 800, ya que hasta la fundación de la ciudad de Bagdad no hay una persona que hable como 'nosotros', los musulmanes”. De manera que, según estima, es imposible que en el 711 se produjera una “invasión islámica” y ni siquiera una “invasión árabe” en singular. Hubo “una red de conquistas sin cabeza previa”, afirma el experto, que ha dedicado los últimos 30 años al estudio de la religión y cultura islámicas.

“Es una estupidez pensar que la España árabe dependía del califato de Damasco, es un relato bastante reciente del Islam fundamentalista”, explica el islamólogo.  Según sostiene en su libro, que acaba de presentar en Casa Árabe y donde defiende que el Islam no fue la causa sino el efecto de un tiempo convulso, desde el año 500 al 800 hay una infinidad de conflictos y batallas locales en el Mediterráneo. “Los historiadores positivistas” cometen el error de “asumir que se puedan describir los hechos” ocurridos en el siglo VIII tal y como se contarían 200 años después, asegura González Ferrín. Alude con ello a las crónicas árabes de los siglos IX y X, como las de Al Tabari (839-923) y Al Masudi (896-956), creadoras de las “historias de la conquista”, que interpretaron “las posibles realidades históricas” acaecidas en los años 600. El profesor recuerda que hay decenas de documentos del siglo VIII, escritos en latín, griego o siríaco —no en árabe—, que hablan de pueblos diversos, pero no del islam y que los historiadores no siempre contemplan.

La Reconquista, entendida como la recuperación del territorio hispano invadido por los musulmanes, tampoco existió, afirma Emilio González Ferrín, profesor de estudios árabes e islámicos.

 
 
Según lo que defiende Emilio González Ferrín en su libro 'Cuando fuimos árabes: La posverdad sobre Al Andalus'
Emilio González Ferrín es profesor titular de la Universidad de Sevilla; su área de especialidad es: Estudios árabes e islámicos
 

 

¿Por qué se alteró la Biblia?

 

Esos cambios fueron hechos para aumentar los objetivos de control de un grupo pequeño de gente que tenía la autoridad e influencia para cambiar esos textos. Desde su punto de vista, había necesidad de separar a la gente de Dios. Y puesto que los primeros escritos hablaban de la unidad de todo lo que está vivo, obviamente debían de cambiar esos pasajes para poder colocar una capa autoritaria de iglesia entre la gente y Dios. El dinero también fue una de las causas. La mentalidad de la primera jerarquía de la iglesia era política, y sus distintos tipos de avaricia motivaron que se institucionalizase cualquier ley eclesiástica o filosófica que reforzase la autoridad y control, y que les enriqueciese monetariamente.

Te daré un ejemplo que es un añadido totalmente falso: la historia de Dios diciéndole a Abraham que sacrificase a su hijo como prueba de amor hacia Él. Eso fue elaborado únicamente para presentar al todopoderoso bajo una luz de temor; y se considera uno de los cambios más graves en la Biblia porque distorsiona la naturaleza totalmente amorosa de Dios.

 Esta historia muestra que Dios ordena a una de sus propias creaciones que mate a otra. ¡Dios nunca ordenaría que se cometiese un asesinato por ninguna razón; y mucho menos como prueba de que el asesino le ama lo suficiente como para obedecerle! Dios nunca deseó el sacrificio, ni siquiera de un animal, ya que estas criaturas también son su creación. Los sacrificios de animales no fueron inventados por Dios, sino por la oscuridad de la humanidad.

Los soberanos de la iglesia querían que la gente sintiera miedo si no hacían todo aquello que decretasen, así que presentaron sus decretos en el nombre de Dios.

Hay muchos otros cambios estratégicos que tienen básicamente los mismos motivos. El verdadero mensaje completo de Jesús no está en su Biblia. Su verdadero mensaje muestra la verdad del amor de Dios, la verdad sobre el alma, la verdad de este reino, la verdad de las reencarnaciones en el viaje espiritual hacia la reintegración con el Creador. Su misión fue traer la luz y entendimiento, ser el gran maestro que muchos consideran que fue, y ser el mensajero de la Verdad de Dios. Su misión nunca fue ser el “rey”, como trató de representarlo la jerarquía manipuladora de la iglesia para deshacerse de él, erradicar sus verdaderas enseñanzas e introducir las propias.

Al no saber que las bases de muchas doctrinas religiosas de hoy en día no son la palabra de Dios registrada a través de personas inspiradas por la divinidad, muchas de las iglesias en la Tierra están fundadas en el dogma que crearon aquellos líderes manipuladores de la iglesia en sus inicios. Al final, con la aceleración de la luz que seres celestiales están dirigiendo a la Tierra para ayudarla a ascender, tanto la verdad como las falsedades literalmente “saldrán a la luz”.

 

Suzanne Ward – Matthew, cuéntame cómo es el cielo
 
 

Más ejemplos de arcos de herradura en la mitad norte de la península ibérica, todos ellos visigodos y anteriores a la batalla de Guadalete, para seguir ilustrando  el hecho de que el arco de herradura pasó a África desde el norte, y no al contrario

 
de nuevo el ejemplo de San Juan de Baños
 
 La torre de la espadaña es posterior, un añadido, por lo que no hemos de tenerla en cuenta
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cripta de San Antolín, de la catedral de San Antolín, de Palencia
 
 
 
 
 
 
 
 
 

LA RECONQUISTA

 
El Triunfo de la Santa Cruz, cuadro de Marceliano Santamaría, en el Museo Marceliano Santamaría, Monasterio de San Juan, Burgos

 

Javier Peña, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Burgos y uno de los más prestigiosos en el ámbito académico español, desmonta la Reconquista en su estudio de ingreso en la Academia Fernán González:

 

“Jamás se habló de ella en la Edad Media ni en la Moderna, sólo a partir del siglo XIX”.

 

Fue el propio Javier Peña el que se vio sorprendido en el transcurso de su investigación sobre el mito de la Reconquista, tema escogido por el historiador para su ingreso en la Academia Fernán González:

 

 “Para desconcierto mío, y supongo que para muchos de los lectores, es que este mito, al contrario que otros de los que he estudiado, que tienen su origen y su momento de mayor brillo en la Edad Media, no surgió entonces. Ni tan siquiera en la Edad Moderna. Jamás se habló entonces de Reconquista. La palabra ni se conocía. Se utilizó por primera vez en los cronistas españoles en torno al año 1800”.

 

Esa palabra alcanza con los románticos y los liberales unos contenidos que se van identificando poco a poco con la noción de Reconquista=Recuperación de una unidad nacional, la idea de nación, la idea de patria, que es el nervio del nuevo modelo de Estado que se está creando en el siglo XIX, explica Peña.

 

Como entonces el de nación es un concepto con poco recorrido, se le hace empezar en la Edad Media. Y así, la palabra Reconquista recoge todo el bagaje que no tenía en la Edad Media, se le proyecta hacia atrás y se la considera vigente desde entonces, utilizándose a partir de esta época para argumentar la idea de nación y de Estado Español. El propio Sánchez Albornoz, que fue un destacado medievalista, asegura que don Pelayo no empezó a luchar en Covadonga para restaurar el reino de los Godos, sino que empezó a fundar la nación española. Decir esto es una barbaridad. No sé cómo pudo decir tal cosa. No existía entonces la noción de España como unidad política, y menos como noción de patria, subraya el historiador burgalés.

 

https://www.diariodeburgos.es/noticia/ZD86B418D-DD64-5400-8FBA1220E9A23524/20131102/reconquista/es/mito

 

 

LA BATALLA DE COVADONGA NO EXISTIÓ, ES UN INVENTO

 

Esta falsa batalla fue una creación de la corte de cronistas del rey Alfonso III de León.

Es conocido que Alfonso III tenía muchos problemas para la continuidad de su reino en las fechas cercanas al año 900 y es normal acudir en estas situaciones a los mitos fundacionales, como lo es la Batalla de Covadonga. Todos los reinos tienen mitos fundacionales y en ellos un elemento repetido es una batalla, a veces reales, a veces legendarias, pero que alimentan el mito.

Covadonga es uno de los primeros mitos creados, después de la historia de la derrota de Rodrigo en Guadalete, si es que fue allí.

 

José Luis Corral - historiador, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza

 

https://gloria.tv/article/MeTYV2S12Phm3UENErB4rXaM4

 

 La Rendición de Granada, cuadro de Francisco Pradilla

 
 
 
 
 

Lo Propio de la Iglesia Católica es el oscurantismo, es decir, que esta tendió y tiende a sumir en la más completa ignorancia a quienes cayeron bajo su poder y sus creencias, lo mismo que le ocurre hoy a quienes cayeron bajo la influencia del Islam.

 

La Iglesia aborrecía todo intento de adquirir conocimiento con el engaño de que todo lo que se necesita saber está en la Biblia, la palabra de Dios; este es el caso con el libro de los fundamentalistas del Islam también, todo lo que se necesita saber está escrito en el Corán.

 

Esta es la excusa necesaria para llevar al pueblo a la más absoluta ignorancia y hacerlo esclavo que no se da cuenta de su condición, produciendo en abundancia bajas vibraciones por miedos, por hambrunas, por guerras constantes, etc.

 

Siempre fue así, gran oscurantismo para los pueblos que estuvieron bajo la influencia del papado del Cristianismo Trinitario y, por supuesto, siempre fue así para los pueblos musulmanes.

 

Sin embargo, los cristianos unitarios, los cuales no obedecían al papado, no sufrieron el oscurantismo, la imposición de la ignorancia, de forma tan extrema. Durante la época en la que el Cristianismo Unitario (arrianismo) prevaleció en la Península, una época en la que nos hicieron creer que lo que existía era islamismo, floreció el conocimiento en la Península Ibérica, y esta fue un marco de referencia cultural en Occidente: florecieron todas las ramas del saber en aquellos tiempos.

 

Cuando los reinos del Cristianismo Trinitario, seguidores del papado, conquistaron la Península Ibérica y expulsaron a los Cristianos Unitarios y a quienes se habían convertido al Islam, se perdió esa tendencia al conocimiento. Basta recordar cómo la Iglesia impuso su “diabólica Inquisición” y sumió en el temor a las gentes bajo sus dominios, trayendo consigo una época terriblemente oscura y de gran ignorancia en la que realmente reinaron los seres negativos del plano siguiente a nuestro plano: los seres negativos del Astral, los verdaderos demonios.

 

La caída de Constantinopla en manos de los turcos otomanos en 1453 marcó el fin de la Edad Media en Europa al caer el último vestigio del Imperio Romano de Oriente, y con esto la influencia de la Iglesia quedó mermada, pero aún así se hizo notar hasta el siglo XVIII.

 

En 1492 cayó Granada y finalizó lo que recientemente llamaron “Reconquista”.

 

En el Renacimiento, con la división entre “católicos” y “protestantes”, la Iglesia Católica se debilitó y nacieron unas nuevas ideas que dieron lugar a un pensamiento crítico que se materializó como la Revolución Francesa (1789 a 1799); con esta, llegó a Europa una época de revolución cultural también y se dejó de depender tan estrechamente de la dictadura de la religión.

 

El Libertario